Quienes nos hemos unido para poner esta página en el ciberespacio, asumimos un compromiso que comenzó primero con nosotros mismos y luego con la sociedad. Con nosotros mismos, llevando a la práctica los valores e ideales que atesoramos cuando nos recibimos y que  rigieron el trabajo de los años que siguieron - acompañados de una vocación de servicio de la que no declinamos nunca - ya fuera éste en el ámbito público o privado. Con la sociedad, tratando siempre de devolverle todas las posibilidades de progreso personal que tuvimos  y también con la intención de morigerar  el desconocimiento de esos valores e ideales  que socialmente  se fueron perdiendo y que nosotros seguimos conservando. Una sociedad surgida y basada en el cambio tecnológico, en la cual creemos que la información más que un recurso político y económico debe ser un factor clave de desarrollo social. Una sociedad en la que no importe lo que tenemos sino lo que hacemos.
Por eso como profesionales del Derecho que somos, entendemos que la información y comunicación constituyen la estructura sobre la que se asienta y a través de la que se desarrollan las actividades de individuos, grupos, grandes consorcios económicos, gobiernos. Una de las funciones más importantes de esa estructura es ofrecer un nivel de seguridad adecuado para que a través de ella se puedan expresar las distintas actividades humanas.
Esa seguridad tiene dos pilares que la sustentan:

a) seguridad técnica, es decir: seguridad física y lógica proveniente del conocimiento especializado de disciplinas como la Informática y

b) seguridad jurídica que se expresa en normas que regulan los diferentes comportamientos de los actores sociales, estableciendo canales a sus conductas, que permiten conducir ese enorme movimiento a través de las redes, en forma ordenada y pacífica.

Leyes, decretos, resoluciones, códigos de conducta orientan a los individuos sobre cuáles son los actos permitidos, prohibidos, cuáles sus obligaciones, cómo serán sancionados cuando realizan actividades que son perjudiciales para el desarrollo de esa sociedad en forma pacífica y para el "pacífico tráfico de bienes" desde el punto de vista comercial.
La función de la legislación entonces, resulta indispensable para que esta sociedad del conocimiento y de la información no se transforme en una torre de babel, hecho que reconocen incluso los técnicos informáticos de todo el mundo. Para conseguir estos logros es necesario "Legislar Bien".

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